Puede que te consideres una persona segura de ti misma y, aun así, vivas con una sensación constante de insuficiencia. Puede que sepas lo que vales a nivel racional, pero por dentro algo no termine de asentarse. Como si nunca acabaras de sentirte merecedora. Como si siempre hubiera algo mal en ti que tienes que compensar, corregir o mejorar.
Una autoestima frágil no siempre se manifiesta como duda externa. A menudo se expresa como autoexigencia, culpa, dificultad para recibir, miedo a decepcionar y una tendencia a responsabilizarte de todo. Cuando algo va mal, miras antes hacia dentro que hacia fuera. Cuando alguien se molesta, asumes que hiciste algo mal. Cuando te eliges, algo en ti se inquieta, como si estuvieras siendo injusta o egoísta.
Quizá te reconoces en ese diálogo interno que te empuja a exigirte más de lo necesario, a invalidar lo que sientes o a pensar que si no te va bien es porque hay algo defectuoso en ti. O en esa dificultad para disfrutar de lo que logras, recibir sin incomodarte o elegirte sin sentir culpa.
La autoestima no se construye a base de afirmaciones, ni de repetir que “todo está bien” cuando no lo está. Tampoco mejora a golpe de exigencia. De hecho, muchas veces se deteriora justo ahí: en el intento constante de hacerlo mejor para sentir que mereces.
Y esto ocurre cuando aprendiste (erróneamente) que tu valor dependía de portarte bien, de no molestar, de adaptarte, de responder a las expectativas ajenas. Y desde ahí, la relación contigo se vuelve condicional: te respetas cuando cumples, te castigas cuando fallas, te exiges cuando estás cansada y te invalidas cuando necesitas.
Fortalecer la autoestima no va de cambiar quién eres, sino de cambiar cómo te relacionas contigo. De dejar de atacarte cuando no llegas, de dejar de culparte cuando te eliges, de dejar de vivir evaluándote como si tu valor estuviera siempre en revisión.
Tiene que ver con aprender a sostenerte incluso cuando no estás bien, con asumir responsabilidad sin castigarte, con diferenciar errores de identidad, y con empezar a tratarte con el mismo respeto que ofreces a los demás.
En este episodio del podcast profundizo en todo esto: qué daña realmente la autoestima, por qué muchas mujeres capaces no se sienten valiosas, y qué necesitas empezar a mirar para construir una relación contigo más justa, más adulta y más amable.
Porque la autoestima no es creerte especial. Es dejar de tratarte como si no importaras.
Menciones y recursos relacionados:
Agenda una sesión individual aquí y hagamos un proceso juntas.
Únete gratis aquí a mi newsletter.
Únete a mi membresía «Tenerte a ti misma».
Haz aquí mi test de codependencia sobrefuncional.
Accede gratis a mi curso: Rompe el patrón del autoabandono y el sobrefuncionamiento
Apúntate aquí a mi programa «Cultiva la compasión hacia ti mismo».
Compra aquí mi libro «La vida que quiero».
También puedes escucharlo desde las siguientes plataformas: Apple Podcast, Spotify y Youtube.