Existe un prejuicio en nuestra sociedad que estigmatiza a todas las mujeres ambiciosas. Está mal visto ser ambiciosa, lo que lleva a muchas mujeres a no proclamar su afán en voz alta. Es más, el estigma tiene tan largo alcance y penetró tan hondo en nuestras mentes que ni siquiera las propias mujeres se permiten a si mismas sentir dicha ambición. Se relaciona la