En mis últimos 14 años de vida (tengo 32 primaveras – para los que les haya picado la curiosidad) puedo decir sin tapujos que la he cagado sonadamente un par de veces respecto a mi vida profesional y como emprendedora. La primera fue rechazar mi admisión en publicidad y relaciones públicas, eligiendo la carrera de diseño gráfico (esto da para otro tema) aunque irónicamente