Recuerdo vivir una época hace años donde parecía que la Vida había entendido mal mis sueños y deseos. Yo anhelaba una familia y un negocio rentable pero la vida me mandó justo lo contrario: el cierre de un negocio, la ruina y una ruptura sentimental sonada a una edad donde “en teoría” debería tener la vida encaminada. No entendía cómo podía haber ido todo