¿De niña sentías que tenías que cuidar de tus padres, sostener sus emociones o mediar en los conflictos familiares? ¿Te “tocó” hacer tareas que no te correspondían por tu edad? ¿Sientes que hubo una inversión de roles con tus padres? Si te reconoces en esto, puede que hayas crecido en un entorno donde se produjo parentificación. Y es algo que sucede especialmente (aunque no
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¿Eres de las que siempre se hace cargo de todo? ¿Solucionas lo tuyo y lo de los demás? ¿Te postulas voluntaria en el trabajo, sostienes emocionalmente a tu familia, estás para tus amigas, tus hijos y pareja? ¿Te dices que lo haces porque es tu forma de ser, generosa, comprometida o entregada? Puede que no sea solo eso. El llamado “síndrome de la salvadora”
Puede que te consideres una persona segura de ti misma y, aun así, vivas con una sensación constante de insuficiencia. Puede que sepas lo que vales a nivel racional, pero por dentro algo no termine de asentarse. Como si nunca acabaras de sentirte merecedora. Como si siempre hubiera algo mal en ti que tienes que compensar, corregir o mejorar. Una autoestima frágil no siempre
¿Cuando alguien se muestra distante contigo o se comporta raro te preguntas automáticamente si has hecho algo mal? ¿Te sientes culpable cuando pones un límite, dices que no o expresas una preferencia? ¿Te cuesta disfrutar cuando te eliges porque una parte de ti siente que está siendo egoísta, mala o injusta? Entonces tienes un problema de culpa aprendida y no un problema moral. La
¿Eres muy consciente del ambiente de un grupo? ¿Lees a las personas nada más entrar en una sala? ¿Te das cuenta de los silencios, de los cambios de tono, de lo que “podría pasar” antes incluso de que pase? Puede que te definas como empática, sensible, conciliadora, fácil. Pero quizá lo que te ocurre no es amabilidad, sino auto-acomodación inconsciente. La auto-acomodación no es
Puede que lleves años pensando que tienes un problema de autoestima, pero lo que realmente tienes es una herida mucho más profunda y extendida de lo que imaginas: la herida de “no soy suficiente”, “hay algo mal en mí” o “no merezco”. La reconoces cuando algo no te sale bien y tu mente salta directamente a culparte. Cuando alguien te rechaza y lo interpretas
¿Te cuesta expresar tu rabia? ¿Se te forma un nudo en la garganta antes de permitirte decir “esto no me sirve”? ¿Te sorprendes tragando situaciones que te hieren y acumulando resentimiento porque no fuiste capaz de poner un límite a tiempo? Si es así, no eres la única y tampoco es casualidad. A muchas mujeres nos han condicionado durante generaciones (y milenios) para ser
Puede que quieras ser más feliz, pero sin darte cuenta has construido toda tu identidad alrededor de tu dolor. Te defines por lo que te pasó, por las heridas que ahora traer, por las ausencias que te marcaron. Y lo haces sin mala intención. Simplemente te acostumbraste a explicarte a través del sufrimiento. Tu historia te dio sentido en su momento. Te ayudó a
¿Tiendes a procurar complacer siempre a los demás? ¿Evitas el conflicto tragándote lo que sientes o quieres para no incomodar? ¿Te sobreexplicas para justificar lo que necesitas? ¿Siente empequeñecer ante ciertas personas o dinámicas? Si te reconoces, es muy probable que lleves dentro a esa “niña buena” dócil, la que aprendió que para ser querida había que adaptarse, callar, complacer y poner siempre las
¿Tienes la tendencia de perderte en tus relaciones? Puede que te reconozcas en esto: estás en todas partes menos en ti misma.Estás en las emociones de los demás, en lo que tu pareja necesita, en lo que tus hijos esperan, en lo que tu jefe demanda, en lo que tus amigas prefieren. Y poco a poco te vas borrando. Te desdibujas en los vínculos
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