Qué es y cómo superar el síndrome del impostor

Qué encontrarás en este artículo:

¿Sientes que no tienes ni idea de lo que estás haciendo? ¿Temes que un día se den cuenta? ¿Cobras precios bajos o no terminas de lanzarte porque no te crees profesional? Lo tuyo es un claro caso de síndrome del impostor, y vamos a solucionarlo

Ay, ¡cuánto te entiendo! No conozco a nadie decente que no se haya sentido así alguna vez en su vida y recorrido empresarial.

Yo no he estado libre de este síndrome tampoco. En su momento era una pesada compañía que arrastraba y sentía cada vez que quería hacer algo nuevo. Con el tiempo, y con mucho empeño, he aprendido a gestionarlo y dominarlo para que no me limitara.

 

Si no lo sabes gestionar bien, sentirte un fraude puede afectar al crecimiento de tu negocio y a los resultados que consigas. Por eso es tan importante que lo identifiques y lo sepas dominar, ¡para que no te controle y termines saboteando tu vida y tu negocio!

Lo bueno de identificar un problema es que le puedes poner solución: sigue leyendo y descubre cómo plantarle cara a tu síndrome del impostor y superar tu inseguridad profesional para conseguir todo lo que quieres. Al final del artículo también verás un vídeo donde te doy algunos consejos para gestionar tu síndrome del impostor y mantenerlo a raya para que no te condicione más.

 

 

 ¿Qué es exactamente el síndrome del impostor?

 

El síndrome del impostor es un fenómeno psicológico según el cual una persona es incapaz de internalizar sus logros y sufre un miedo persistente a ser descubierto como un fraude.

Parece un término muy actual, muy de la era de Instagram, pero lo cierto es que lo acuñaron dos psicólogas clínicas, Pauline Clance y Suzanne Imes, allá por 1978.

A pesar de que tienes pruebas de tu competencia y tu capacidad, e incluso tienes experiencia y la formación adecuada, sabrás que sufres este síndrome porque sientes que no mereces el éxito que has conseguido, y atribuyes tus logros a la suerte, a una coincidencia o a tu supuesta capacidad de hacer creer a los demás que eres más competente e inteligente de lo que en realidad crees ser.

Básicamente, el síndrome del impostor sería esa sensación de “se van a enterar de que no tengo la más remota idea de lo que estoy haciendo”. 😱

“Cómo voy a cobrar yo esto si no soy una profesional reconocida”.

El síndrome del impostor es esa parte de ti, esa mutación de tu fronterizo, que te dice “¿pero adónde vas, qué te has pensado? ¿Quién eres tú para hacer esto?”. 

Se trata de un mecanismo de defensa de tu parte inmovilista que utilizas para protegerte, para no decepcionarte, para que no destaques y te apartes de tu clan (familia, amigos, colegas, sociedad, etc.), para no pasar vergüenza, etc.

Es un miedo a fallar, a exponerte, a ser criticado, a que los demás confirmen tus peores temores…La verdad es que aquí puedes añadir todos los miedos del mundo, hasta los más sutiles.

Lo más curioso es que el síndrome del impostor es muy normal entre la gente honesta y perfeccionista. También está muy unido al tema del merecimiento, a sentirnos merecedores de todo lo que nos pasa.

 ¿De dónde viene el síndrome del impostor?

 

Tu síndrome del impostor suele tener su origen en tus experiencias y/o en tus creencias:

◈ Experiencias anteriores: Por ejemplo, como lo intentaste y fracasaste una vez, ya crees que estás sentenciado y que nunca vas a triunfar. También puede venir de experiencias que tuviste en la niñez o en la adolescencia y que, ya las recuerdes conscientemente o no, están afectando al adulto que eres ahora.

 

Por ejemplo, tu autoestima puede depender de lo que te dijeron cuando eras pequeño. Y ojo, no digo esto para que busques culpables, sino para que seas consciente de lo que te ocurre y puedas buscar soluciones.

 

◈ Creencias: Hay tantas creencias limitantes como personas. No tienes suficiente experiencia, necesitas formarte más para tener algo que te acredite frente a los demás, tú no eres de los que les pasan esas cosas, no eres un profesional asentado en tu sector, etc.

 

 

¿Cómo nos afecta el síndrome del impostor?

 

Como te comentaba al principio del artículo, el síndrome del impostor puede tener consecuencias devastadoras para tu autoestima, tu trabajo y, en definitiva, para tu vida. Estas son algunas de las formas en las que nos puede afectar el síndrome del impostor:

❌ Haciendo que cobremos menos por nuestro trabajo.

 

Cuando nuestro síndrome del impostor está activo, solemos dar más de lo que está presupuestado o pactado, lo que en inglés se conoce como overgiving.

 

Esto esconde una creencia de que lo que te han pagado es demasiado. Por eso digo que el síndrome del impostor está muy relacionado con el tema del merecimiento.

❌ Hace que cedamos en negociaciones, aunque sepamos que lo que nos están ofreciendo o imponiendo no es justo (con la consecuente rabia o rencor que esta situación puede hacer que acumulemos al sabernos tratados de forma injusta)

 

 

❌ Hace que rechacemos ofertas que nos harían llegar al siguiente nivel: propuestas de colaboración, ponencias, etc.

 

Esto puede ocurrir por miedo e inseguridad, por sentir que no estamos lo suficientemente acreditados, por sentir que no somos tan expertos y por tanto no deberíamos cobrar por nuestro conocimiento, o por una combinación de todos estos factores.

 

En los peores casos, el síndrome del impostor puede hacer que directamente no salgas de detrás de la pantalla de tu ordenador, y que no vayas a por las oportunidades que harían que consiguieras tus objetivos.

 

 

Las máscaras de tu propio síndrome del impostor 🎭

El síndrome del impostor va y viene, muta según el nivel en el que nos encontremos.

De hecho, esta sensación de que eres un fraude se activa siempre que vas a por más. Cuando subes al siguiente nivel y empiezas a tener más visibilidad e influencia, de repente tu síndrome del impostor (sí, ese que pensabas que ya habías vencido) se vuelve a activar.

Vuelve a aparecer con un discurso diferente, diciéndote que quién eres tú para hacer esto, que no tienes ni la más remota idea de lo que estás haciendo, que eres un fraude…

Así que es como un baile: lo gestionas, subes al siguiente nivel, reaparece, vuelves a gestionarlo, etc. ¡Siento decirte que no te librarás nunca de él! Pero sí que puedes – y debes- dominarlo para que no influya negativamente en tu vida.

Una de las mutaciones más comunes es la de escudarnos en la formación. La formación es un arma de doble filo. Estar en continua formación y aprendizaje está bien, pero hay que tener cuidado de no caer en excesos y en escondernos detrás del “cuando termine esta formación por fin podré hacer esto o lo otro, etc”.

Aquí estaríamos cayendo en la parálisis por análisis, lo cual nos mantiene en un estado inmovilista que nos aleja de crear la vida que queremos para nosotros. Y eso es precisamente lo que busca nuestro síndrome del impostor: mantenernos en “lo malo conocido”.

Es la excusa perfecta, la de “no estoy lo suficientemente preparado”

 

 

Cómo superar el síndrome del impostor

 

Vamos a lo importante: ¿cómo gestionar el síndrome del impostor? A continuación comparto contigo varios consejos que estoy segura de que te serán de utilidad.

 

Admite tu problema

 

El primer paso es tomar conciencia de lo que te pasa y darte cuenta de que esa sensación de que eres un fraude te está limitando y frenando en todos los aspectos. Una vez que identificas lo que te ocurre, es más fácil luchar contra ello.

 

Prepárate lo justo y necesario

 

Si te ayuda a sentirte más seguro, puedes hacer una formación que te acredite como profesional en el campo al que te quieres dedicar. Pero OJO, una formación, ¡no una carrera entera! (salvo que quieras ser abogado, arquitecto o médico, claro). Muchos no paran de encadenar formaciones, diciéndose que aún no están preparados, cuando en realidad se están escudando detrás de esta necesidad de acumular títulos.

 

Da pequeños pasos y no grandes zancadas

 

El miedo se supera dando pequeños pasos y pasando a la acción. No puedes pretender pasar de no haber hablado nunca en público a dar una charla delante de 1.000 personas, porque el miedo te colapsaría.

La idea es ir dando pequeños pasos, avanzando poco a poco, para adquirir confianza y cultivar esa sensación de merecimiento. 🌱

También debes tener muy en cuenta que la confianza en uno mismo solo se consigue en el terreno, y no desde el sofá. Esto nos lleva al siguiente punto.

 

Practica, practica, practica

 

La seguridad que estamos buscando sólo se consigue con la práctica. Por ejemplo, cuando los médicos salen de la carrera no tienen ni idea de salvar vidas y seguramente se sienten muy impostores.

Es en la residencia, en el quirófano, en la consulta, cuando se convierten en buenos profesionales, cuando van especializándose y adquiriendo experiencia y conocimientos. Y no por ello dejan de cobrar cuando están aprendiendo, ¿lo ves?

En nuestro caso es lo mismo: no vas a ser mejor experto o sentirte menos impostor porque hagas un curso teórico más. Vas a ganar confianza y a superar pasito a pasito tu síndrome del impostor cuando empieces a practicar, a exponerte y a tratar con tus clientes.

Además, el síndrome del impostor está muy conectado con la gente perfeccionista y exigente consigo misma. Pretenden ser excelentes desde el primer intento y no entienden que esa excelencia se consigue con la práctica. Así que permítete intentarlo.

 

Ten en cuenta que lo importante son los resultados que ayudas a conseguir a tus clientes. 

 

Cuando yo contrato un diseñador gráfico, me da exactamente igual qué estudios tiene o dónde aprendió a manejar el Photoshop. Lo que quiero es ver su portfolio, cómo son sus diseños, si son estéticos y si funcionan, si nos entendemos bien…es decir, quiero ver resultados.

Por eso, una buena estrategia para ayudarte a superar tu inseguridad es conseguir testimonios de tus clientes.  

 

No permitas que el miedo te frene 

 

Es muy importante conectar con tus emociones, tanto las positivas como las etiquetadas como negativas. Una de ellas es el miedo. Piensa que sentir miedo es síntoma de que nos estamos moviendo: si no tuviéramos miedo querría decir que estamos estancados, en lo que yo llamo el reino de lo malo conocido.

Así que si tienes miedo, ¡fantástico! Significa que vas por buen camino.

Además, siento comunicarte que el miedo va a seguir ahí. Desde mi experiencia, el miedo no se va nunca, simplemente muta. Lo importante es no dejar que te frene y que no sea excusa. Se trata de tener más ganas que miedo y de hacernos buenos compañeros de nuestro miedo.

✅ Otra estrategia que quizá te ayude al principio es el famoso Fake it until you make it”  o  simúlalo hasta que lo consigas. Si al dar un nuevo paso te sientes inseguro o te falta confianza, finge que te sientes seguro hasta que consigas sentirlo.

 

Conecta con las ganas y el entusiasmo.

 

Conectar con tus ganas, con tu motivación y con el entusiasmo es tan importante (o más) que gestionar tu miedo.

Las emociones que sientes son un indicador del camino que tienes que seguir. Aunque el miedo esté ahí, si tu deseo te habla, si tienes alegría y entusiasmo, ¡sigue adelante a pesar de ese miedo!

👌 Este es uno de mis trucos: enfocar mi energía en las ganas y en el entusiasmo más que en el miedo. De hecho, el entusiasmo es una de mis emociones favoritas porque me da fuerzas para seguir adelante y alcanzar todas las metas que me proponga.

Como has visto en este artículo, para mí el mindset (la forma de pensar) es SUPER importante. Creo que todo empieza en nuestra cabeza, que si yo creo algo posible, si yo me creo capaz y merecedora de algo (tanto personal como profesional), esto afecta a las decisiones que tomo y, por lo tanto, a mis acciones y resultados.

Te sorprendería ver cuántas veces termino trabajando la mentalidad de mis clientes, a pesar de que también trabajemos su estrategia y desarrollo de negocio.

Porque si tú estás bloqueado y piensas que debes trabajar horas interminables porque así es como te han inculcado que se consiguen las cosas, o si no tienes límites con tus clientes potenciales o no crees que debas cobrar los precios que mereces….da igual cuántas tácticas te explique.

No harás nada hasta que no cambies tu discurso mental. Porque todo empieza en nuestra mente.

En mi curso Mindset trabajamos para desbloquearte, vencer los miedos que te paralizan o te hacen ineficaz, desprenderte de prejuicios y creencias que condicionan tus resultados y cambiar aquellos patrones de comportamiento perjudiciales para ayudarte a conseguir la vida de tus sueños.

Si quieres ser el primero en enterarte cuando volvamos a abrir inscripciones, puedes apuntarte aquí

¿Quieres disfrutar del este contenido en formato vídeo? ¡Dale al play y empieza a librarte de tus miedos!

Espero que estos consejos te resulten de ayuda y que todo lo que te he contado te sirva para gestionar tu síndrome del impostor.

Cuéntame, ¿eres de esa mayoría de profesionales que sufren el síndrome del impostor? ¿Qué vas a hacer para recuperar tu confianza y superar esa autoexigencia excesiva que te provoca tanta inseguridad profesional y que castra tus sueños?

Te espero en los comentarios.

Y si conoces a algún emprendedor o pequeño empresario al que creas que este post puede resultarle de ayuda, por favor, mándaselo para que así también se beneficie del contenido ❤️

Un fuerte abrazo,

Laura

 

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Cuánto y cuándo es suficiente

He dudado un año entero sobre si hacer este vídeo no, sobre si hablarte de esto o no.

Si estás aquí, lo más seguro es que ni por asomo sientas que tienes suficiente y que busques maneras de hacer crecer tu negocio para tener más y mejor. Por eso tengo miedo de que pienses que soy una snob por hablarte de cuánto y cuándo es suficiente.

Sabes que soy una persona ambiciosa (sí, he usado la palabra ambiciosa a pesar de que puede que te suene negativa) y que siempre animo a la gente que también lo sea, a que se permita pensar en grande, a tener metas más osadas. Sin embargo, hará unos dos tres años, mi ambición, tal como la había estado sintiendo, se paró.

No me malinterpretes, evidentemente siempre he querido que mi empresa creciera, pero mi entusiasmo y mis ganas más viscerales no estaban ahí.

Durante todos estos años estuve viendo cómo otras personas lanzaban grandes proyectos y montaban grandes campañas, mientras yo me sentía culpable por no hacer lo mismo. Era muy curioso porque pensaba que tenía que estar haciendo lo que los demás hacían pero no lo sentía, no quería hacer todo eso y no entendía por qué. ¿Dónde estaba mi ambición? ¿Y por qué me sentía culpable o inadecuada?

Hasta que un día comprendí por qué mi ambición se había parado. Lo había conseguido, tenía lo que quería y tenía suficiente.

También me he dado cuenta de lo importante que es saber cuándo y cuánto es suficiente para tener una vida plena y no entrar en la loca vorágine del más más y más sin conciencia.

Te invito a que mires este vídeo tan especial que he creado. Me siento bastante vulnerable y expuesta hablándote de esto y espero que no me mal interpretes. Mi intención es tan solo inspirarte y motivarte y espero que así sea.

¡Me encantará leer tus respuestas en el blog y seguir con esta conversación!

Otros artículos relacionados que pueden inspirarte:

Tu verdadero problema con el dinero.

La ambición y nuestros prejuicios.

Muchísimas gracias por estar aquí, por leerme y por ver mis vídeos.

Y si conoces a alguien que creas que le puede ayudar este artículo o contenido, por favor, mándaselo para que este debate llegue a más personas.

Un fuerte abrazo,

Laura

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¿Te sientes obligado a prestar tus servicios o dar tu producto gratis a tus amigos y familiares?

¿Te sientes obligado a prestar tus servicios o dar tu producto gratis a tus amigos y familiares?

¿Crees que si no lo haces eres un mal amigo, que es tu deber, pero a pesar de ello te sientes mal al hacerlo? ¿Das este trato especial pero siente resentimiento por ello?

¿Te encuentras en situaciones donde un amigo o familiar te hace preguntas de tus servicios, esperando tu asesoramiento sin pagar?

Todo esto está muy bien. Es decir, si das tu producto o servicio encantado y feliz y te sientes bien con ello, pues adelante.

Sin embargo, si te sientes utilizado, crees que se aprovechan de la relación personal y sales de la interacción con ellos con mal cuerpo, entonces creo que debes hacer algo al respecto.

Es absolutamente normal verte en este tipo de situaciones. A mí me ocurre también, un familiar, amigo o incluso conocido aprovecha una comida o situación social (no de trabajo) para preguntarte o pedirte y tú, por no querer quedar mal, por querer ayudar o por no saber cómo salir de la situación terminas dando gratis lo que a otros cobras. Es más, puede que incluso lo que des o de la forma que ayudes te quite varias horas de tu trabajo, tiempo que podrías estar dedicándole a un cliente que SÍ te paga.

Con el tiempo he sabido ir gestionando este tipo de situaciones. Y aunque aún me pueden pillar con la guardia baja, creo que he ido mejorando.

En el vídeo de hoy te explico cómo conducir este tipo de situaciones para no verte atrapado. Porque el problema de todo esto es que si no lo gestionas, no sólo te siente mal, como que se están aprovechando, que hay algo descompensado, que no sientes que te lo agradezcan o aprecien, sino que también puede llegar a perjudicar tus relaciones personales.

¡Así que dale al play y pongamos solución a este problema! 🙂  

Recursos que menciono en el vídeo:

Cómo mejorar tu asertividad y hacerte respetar.

Haz aquí el test de diagnóstico empresarial.

¡Muchas gracias por esta aquí!

Un fuerte abrazo,

Laura

PD: Por cierto, si estás pensando en crear un podcast como estrategia para tu empresa, Pepa Cobos va a dar un seminario en directo donde hablará de los tres grandes errores a evitar cuando comienzas un podcast. Puedes apuntarte gratis aquí para verlo. Pepa tiene uno de los podcast más descargados en español y es una entrada constante de clientes a su negocio. ¡Así que quién mejor que ella para aprender cómo montar un podcast!

 

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¿Emprendo solo o con socios?

El otro día una amiga me contó una idea de negocio que tenía y cómo se lo había propuesto a su cuñada para emprender con ella.

Según me iba contando de la respuesta de su cuñada (quien, por cierto, aceptó), se me encendieron las alarmas internas. Sus respuestas eran verdaderas “red flags”.

Le insistí a mi amiga que lo hablara de nuevo con ella y que gestionara mejor sus expectativas porque su cuñada tenía una visión muy distorsionada de lo que sería emprender.

Mi amiga no le estaba ofreciendo un empleo, si no que la estaba invitando a ser socia, en lo bueno y en lo malo, en la duras y en las maduras, a asumir el riesgo conjuntamente, a poner dinero igual que ella, a pelear por cada cliente las dos por igual, a quizás no ver un duro los primeros meses a celebrar los triunfos juntas cuando ocurriera, a tener una visión compartida.

No solo eso, también creo que la razón por la que se lo propuso a su cuñada es la equivocada. Es decir, que me parece perfecto que la gente quiera montar un negocio con socios, solo que tiene que ser por las razones correctas.

El emprendimiento es como el amor, no te puedes casar con alguien para no estar solo, da igual con quién.

Yo no he emprendido nunca con socios, pero sí que sé qué es empezar un negocio y lo que implica. También tengo gente muy cercana a mí que tienen negocios con socios y puedo decirte que, o todos los miembros van a la una, o el tema se complica.

En el vídeo de hoy, doy algunos consejos a una persona que está en la tesitura de si continuar con sus socios o si montárselo por su cuenta. Y aunque ella tiene la última palabra, le explico también cómo tomar la decisión correcta.

Si tú también tienes que tomar una decisión importante, aunque no sea exactamente la misma que la de esta persona, este vídeo puede ayudarte muchísimo.

Si no lo has hecho ya, aquí puedes hacer mi test de diagnóstico empresarial.

Muchas gracias por estar aquí.

Un fuerte abrazo,

Laura

PD 1: Como quizás veas, este es el último vídeo de la maratoniana tanda de vídeos que dejé grabados en verano antes de dar a luz. Voy con tirantes y me falta el aire al hablar porque estaba de 8 meses. ¡Aún me maravillo de haber dejado tanto preparado con antelación!
PD 2: Por cierto, ¿estamos ya conectados en Instagram? ¡Aquí me puedes encontrar! 🙂

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Cómo tener tiempo para escribir tu blog

Lo entiendo. Son muchas cosas.

¡Qué me vas a contar! Desde que soy madre de un bebé mi tiempo es muy limitado, debo administrarlo con gran acierto y priorizar las tareas muy bien. No tengo tiempo para cosas que no son relevantes o que no van a tener un impacto directo en mi negocio. Nunca había dicho tanto NO, porque sé cuál es mi foco.

Sin embargo, siempre encontraré (o mejor dicho, haré) tiempo para escribir mi blog porque sé que es clave para la salud de mi negocio.

Paradójicamente, es una de las cosas que más abandona la gente. Yo creo que es porque no ven el blog como algo importante, así que cuando les pilla el toro, el blog es lo primero que sueltan. Y es una pena porque el blog es una parte fundamental dentro de tu plan de comunicación que te aporta leads cualificados de gran calidad, muy fidelizados quienes luego adquieren más fácilmente tus productos o servicios.

No recomiendo tener un blog porque esté de de moda, o sea guay, o quiera tocarte las narices. Recomiendo un blog porque funciona.

Y créeme, lo entiendo. A los clientes y la administración del negocio hay que añadirle tus obligaciones personales (hijos, casa, familiares, etc.). No me mal interpretes, no lo estoy minimizando. Sé de lo que me hablas.

Sin embargo, si quieres tener REALMENTE tiempo para tu blog, en el vídeo de hoy te doy algunos consejos, los mismos que yo me aplico a mí misma.

De hecho, estas palabras las estoy escribiendo supersónicamente mientras mi hija hace una siesta (sus sientas no son de más de media hora) y está con fiebre. Y el vídeo que vas a ver ahora lo filmé hace meses cuando estaba embarazada. Así que hablemos de gestión del tiempo 😉

Espero que este vídeo te haya resultado útil y que pongas en práctica mis consejos. Ya verás como tu productividad mejorará y tu blog florecerá.

Y si quieres hacer crecer tu negocio, conseguir más clientes, facturar más y tener la calidad de vida por la que empezaste tu empresas en primer lugar, te invito a unirte a mí y a un grupo de ambiciosos pequeños empresarios dispuestos a comerse el mundo como tú, en mi programa Más Clientes Más Ingresos el cual transformará tu negocio y vida.

Al apuntarte aquí y unirte a la lista preferente tendrás acceso GRATIS a mi grupo privado en Facebook donde regularmente doy sesiones en directo y respondo preguntas para ayudarte a escalar tu pequeña empresa.

Un fuerte abrazo y muchas gracias por estar aquí.

Laura

 

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Cuando un cliente no te hace caso y encima espera resultados

Trabajar con clientes que no hacen caso a tus recomendaciones es muy drenante, además de paradójico puesto que, en teoría, te contratan para acceder a tu conocimiento.

¿Cómo van a ver resultados si no ponen de su parte, verdad?

Esto puede ocurrirle a cualquiera que venda servicios, desde un consultor hasta un dentista, terapeuta o profesor.

Para el profesional es muy frustrante puesto que vuelca su energía, entusiasmo y tiempo en un cliente que no va a hacer lo que se le sugiere.

Pasa el tiempo, no ve resultados (obvio porque el cliente no hace caso) y la relación con el cliente empieza a enrarecerse y tensar.

¡Hay que solucionar esa situación cuanto antes!

Esta es precisamente la situación en la que la persona que nos mandó un email se encuentra. Así que en el vídeo de hoy cuento qué hacer para gestionar el tema y salir airoso de la situación.

¡Dale al play!

Otro vídeo relacionado que te puede ayudar es el siguiente: Cómo mejorar tu asertividad y hacerte respetar.

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Cómo rechazar a un cliente potencial sin quedar mal

¿Alguna vez te has encontrado en una conversación o sesión de ventas con un cliente potencial y algo dentro de ti te decía “esta persona te va a dar problemas, no la aceptes” al que luego has aceptado para luego darte cuenta de que, efectivamente, tenías razón?

Es horrible estar “atrapado” con un cliente menos que ideal, ¿verdad?

Por eso es tan importante detectarlo a tiempo y, sobre todo, no aceptar este tipo de clientes y rechazarlos con gracia sin quedar mal.

Pero claro, muchas veces la situación nos pilla desprevenidos y nos fallan los reflejos. Aceptamos a clientes inconvenientes por no saber cómo gestionar este tipo de situaciones.

A mí me ha pasado más de una vez hasta que desarrollé algunas “técnicas” para rechazar a clientes potenciales no ideales sin quedar mal.

En el siguiente vídeo te las cuento:

Si te interesa trabajarte tu asertividad, aquí tengo mi vídeo Cómo mejorar tu asertividad y hacerte respetar donde hablo más sobre este tema.

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Qué tener en cuenta al contratar a un mentor o unirte a un mastermind

No sé si te habrá pasado, pero en mi caso, hace años, llegué a un punto en mi negocio en que sentía que ya no podía continuar sola y que necesitaba a alguien, a un mentor, para saber hacia dónde tirar y cómo proceder con mi empresa.

Estaba en un punto de inflexión, sentía que había llegado a mi techo empresarial tal como estaba operando en mi negocio y quería que alguien me dijera qué debía hacer a continuación para hacer un salto exponencial. No tenía tiempo para más ensayo y error, para más aprender por mi cuenta. Quería avanzar rápido, eficazmente y con acierto.

Fue entonces cuando contraté a un mentor. Esa fue la única vez que lo hice y valió mucho la pena puesto que me desencalló, me abrió la mente y ese año llegué a una facturación que jamás había sospechado que haría.

¡Ojo! Cuando trabajas con un mentor no quiere decir que te dicta, que te lo hace todo o que te da una fórmula mágica que hace que triunfes, para nada. Tener a un mentor (si es bueno) es trabajar duro y es un trabajo de trincheras.

También formé parte de varios masterminds, algunos con más acierto que otros, lo que me permitió observar en qué fallaban algunos mastermids ya que, si no eliges con criterio, puedes unirte a uno que te haga perder el tiempo o que no te aporte nada en absoluto.

Sobre mi experiencia y consejos  a la hora de contratar a un mentor o unirte a masterminds hablo más en el vídeo de esta semana. Porque puede ser una de las mejores decisiones empresariales que hagas, pero sólo si tienes en cuenta los factores que comparto en el vídeo 😉

¡Dale al play y toma nota!

Si te interesa y quieres recibir notificación prioritaria cuando vuelva abrir convocatoria de mi mastermind Construye Tu Imperio, apúntate aquí.

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Laura

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Cómo mejorar tu asertividad y hacerte respetar

 

¿Te cuesta decir no cuando un cliente te pide un descuento o te regatea un presupuesto?

¿Te cuesta rechazar cuando un cliente te pide algo que no estaba presupuestado y terminas haciendo de más?

¿Evitas la confrontación como en sesiones de venta, negociaciones o directamente en situaciones incómodas tanto profesionales como personales?

¿Sientes que tus opiniones no son respetadas, por ejemplo, por tus socios y te cuesta hacerte valer?

 

Todas estas situaciones reflejan un problema de mala asertividad, que no es más que la capacidad de decir lo que uno piensa, siente o quiere con educación respetando las opiniones ajenas.

 

La verdad es que la asertividad es algo que a mí también me cuesta y es un poco mi lección cármica por así decirlo. No fue hasta hace un par de años que empecé a trabajarme el músculo de la asertividad, poniendo límites y diciendo lo que creo, confrontándome a personas en situaciones incómodas pero injustas para mí y el camino está siendo muy interesante.

 

El resultado está siendo que me gusto más y me siento mejor conmigo misma porque, siendo asertiva, estoy siéndome fiel y coherente.

 

El problema de no poner límites, de no decir no cuando uno no desea hacer lo que se le propone, de no decir lo que uno piensa o de dejarse avasallar por los demás, es que uno acumula resentimiento, y éste es puro veneno.

 

¡Y no sólo eso! No ser asertivo, como ves, afecta a tu negocio a través de tus acciones y de lo que permites que te pase.

 

Así que en este vídeo comparto cómo puedes trabajarte tu también la asertividad.

 

 

¡Espero que este vídeo te sea de ayuda y utilidad!

 

Un fuerte abrazo y muchas gracias por estar aquí.

 

Laura

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Cómo recuperar la motivación en tu negocio

Venimos de meses de batallar con nuestras empresas y muchos llegamos agotados o quemados a la pausa estival, preguntándonos si tiene sentido seguir así y con una clara sensación de desmotivación o de “tanque vacío”, ¿verdad?

Desde mi punto de vista hay dos tipos de causas de desmotivación y las dos deben tratarse o abordarse de forma distinta. Yo he pasado por los dos casos así que estoy muy contenta de poder compartir contigo mi experiencia y consejos sobre cómo lo superé. Porque, aquí donde me ves, también he tenido épocas de profunda desmotivación, con ganas de tirar la toalla, sintiéndome estancada y preguntándome si tiene sentido o no continuar.

Este vídeo es muy especial y comparto anécdotas muy personales con el fin de ayudarte mejor.

¡Dale al play y nos vemos en los comentarios más abajo!

Aquí puedes hacer el test de diagnóstico empresarial

Y por cierto, si no lo has hecho ya, te invito a unirte a un grupo de pequeños y ambiciosos empresarios como tú, dispuestos a comerse el mundo en mi grupo privado en Facebook al que puedes acceder apuntándote gratis a la lista preferente de Más Clientes Más Ingresos.

En este grupo he estado haciendo sesiones en directo de preguntas y respuestas sobre las dudas que me manda la gente. La energía y calidad del grupo es genial así que si aún no formas parte, apuntándote aquí podrás luego acceder al grupo.

¡Un fuerte abrazo!

Laura

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