¿Alguna vez temes que tus clientes se enteren de que no tienes ni la más remota idea de lo que estás haciendo? ¿Sientes que eres un fraude y que no deberías estar cobrando (tanto) por tus servicios? ¿Estás bloqueado porque crees que no vales nada, que no sabes suficiente o que no eres experto suficiente? Bienvenido al síndrome del impostor. Pasen y vean. A