¿Te cuesta poner límites, pedir lo que necesitas, decir lo que piensas, sin que se active la culpa, la ansiedad o el miedo? ¿Sientes que por mucho que lo intentas, sigues priorizando a los demás antes que a ti? ¿Te pierdes en las relaciones? Y lo peor de todo, ¿te juzgas por ser así y crees que el problema está en ti? La codependencia
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¿Te cuesta pedir lo que necesitas directamente, sin rodeos, sin “habértelo ganado» antes? ¿Das mucho, tiempo, energía, presencia, y luego te decepciona profundamente que los demás no hagan lo mismo contigo? ¿Te has sorprendido pensando «después de todo lo que hago…»? ¿Acabas sintiéndote resentida, agotada o traicionada, sin entender muy bien por qué, si tú siempre das todo? ¿Y entonces concluyes que nadie te
¿Eres de las que siempre se hace cargo de todo? ¿Solucionas lo tuyo y lo de los demás? ¿Te postulas voluntaria en el trabajo, sostienes emocionalmente a tu familia, estás para tus amigas, tus hijos y pareja? ¿Te dices que lo haces porque es tu forma de ser, generosa, comprometida o entregada? Puede que no sea solo eso. El llamado “síndrome de la salvadora”
¿Eres muy consciente del ambiente de un grupo? ¿Lees a las personas nada más entrar en una sala? ¿Te das cuenta de los silencios, de los cambios de tono, de lo que “podría pasar” antes incluso de que pase? Puede que te definas como empática, sensible, conciliadora, fácil. Pero quizá lo que te ocurre no es amabilidad, sino auto-acomodación inconsciente. La auto-acomodación no es
Puede que lleves años pensando que tienes un problema de autoestima, pero lo que realmente tienes es una herida mucho más profunda y extendida de lo que imaginas: la herida de “no soy suficiente”, “hay algo mal en mí” o “no merezco”. La reconoces cuando algo no te sale bien y tu mente salta directamente a culparte. Cuando alguien te rechaza y lo interpretas
¿Te cuesta expresar tu rabia? ¿Se te forma un nudo en la garganta antes de permitirte decir “esto no me sirve”? ¿Te sorprendes tragando situaciones que te hieren y acumulando resentimiento porque no fuiste capaz de poner un límite a tiempo? Si es así, no eres la única y tampoco es casualidad. A muchas mujeres nos han condicionado durante generaciones (y milenios) para ser
Durante años te acostumbraste a poder con todo, a ser la que no se derrumba, la que siempre sabe qué hacer, la que sostiene, escucha y cuida. A ser la fuerte. Pero detrás de esa fortaleza hay una historia: una niña que aprendió demasiado pronto que pedir lo que necesitaba no era atendido, que los demás eran más importantes, que mostrar su rabia era
Puede que quieras ser más feliz, pero sin darte cuenta has construido toda tu identidad alrededor de tu dolor. Te defines por lo que te pasó, por las heridas que ahora traer, por las ausencias que te marcaron. Y lo haces sin mala intención. Simplemente te acostumbraste a explicarte a través del sufrimiento. Tu historia te dio sentido en su momento. Te ayudó a
¿Tienes la tendencia de perderte en tus relaciones? Puede que te reconozcas en esto: estás en todas partes menos en ti misma.Estás en las emociones de los demás, en lo que tu pareja necesita, en lo que tus hijos esperan, en lo que tu jefe demanda, en lo que tus amigas prefieren. Y poco a poco te vas borrando. Te desdibujas en los vínculos
¿Eres de las que lo hace todo porque si no ves que las cosas se desmoronan? ¿La que está pendiente de todo, incluso cuando nadie te lo pide? ¿Das de más en tus relaciones y sientes que no hay reciprocidad ni mutualidad y que existe cierta asimetría emocional? ¿Sientes, en lo más hondo, que tu valor depende de lo que das, de lo que
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